Subir a la cima de la duna más alta de Ameland

Son perlas en el Mar de Frisia: las Islas Frisias. Todo aquel que viaje a Ameland y visite la parte oriental comprende enseguida por qué. La resplandeciente arena blanca, las antiguas y altas dunas y los húmedos valles de dunas por donde entra y sale el agua del mar dejan un recuerdo imborrable. Lo único que necesitará es un par de buenos zapatos para experimentar la sensación de estar lejos del mundo. Con ellos podrá realizar una buena ascensión, el Oerdblinkert. Las vistas desde lo alto de esta duna de 24 metros de altura son, literal y metafóricamente, de altura.

Las reservas naturales de Ameland se pueden visitar durante todo el año. Atención: con mareas extremadamente altas algunas rutas dejan de ser transitables.

Ameland
Foto: Dirk Schaefers
Waddenzee Werelderfgoed - Ameland Oerd

El Oerdblinkert destaca sobre el resto

Con una superficie de 1100 hectáreas, ’t Oerd, de gran riqueza ornitológica, la zona de marismas de Hon y el Kooioerdstuifdijk conforman la parte oriental de Ameland. La reserva natural de ‘t Oerd es la más conocida y accesible de las tres. Siga la ruta hasta llegar al Oerdblinkert, la duna más elevada de toda la isla. Puede ascender hasta lo alto de la duna por un camino empedrado. Arriba le espera una vista espectacular. Si el día está claro, puede divisar incluso la costa de Frisia. Puede explorar la zona con más detenimiento a través de los paneles informativos y con ayuda de unos binoculares o de la placa de orientación. Dedique un momento a observar a las aves que escarban a lo lejos. Es todo un espectáculo pasear por la naturaleza con los binoculares.

El extremo dorado del Mar de Frisia

La tranquilidad y la naturaleza más agreste son lo más destacado en esta zona de marismas. No es necesario cruzar el agua para llegar a este paraje, ya que el Noarderleech está situado junto al dique marino de Frisia. Infinidad de aves llegan anualmente al extremo dorado del Mar de Frisia  por la extraordinaria abundancia de alimento.

Wylde Rixt fen 't Oerd

En el municipio de Buren hay una estatua de Rixt van het Oerd, la protagonista de un cuento popular ambientado en Ameland. Rixt es una excéntrica mujer que vivía en el Oerd en una cabaña construida con madera procedente de un naufragio. Durante una tormenta, ató una lámpara al cuello de su vaca y fue detrás de ella para atravesar las dunas. La luz confundió a los barcos, que acabaron estrellándose contra la orilla. A continuación, Rixt saqueó los objetos valiosos y hay quien dice que llegó incluso a morder los dedos de las víctimas para apoderarse de sus anillos. Pero un día encontró entre sus víctimas a su hijo Sjoerd, quien se había ido de casa muchos años antes. Rixt cayó muerta, pero aún se escucha en el Oerd su grito desgarrado: «Sjoerd, Sjoerd, Sjoerd».